Sociedad Teosófica en Perú
Fundada en Lima-Perú, el 1º de Junio de 1924

UNA NUEVA MARAVILLOSA ERA

Hace ya muchos años la expectativa por la llegada de una Nueva Era, ha ido extendiéndose en todo el mundo. Esta expectativa, que al principio solo era propia de ciertos círculos, bien o mal llamados esotéricos, salto bien pronto estas vallas y se propago entre el público en general.

Salvo versiones delirantes sobre el fin del mundo y el fuego del infierno para los pecadores, provenientes de ciertos sectores extraviados, los distintos estratos coinciden en los aspectos más importantes de esta transición. Es, dicen, el final de un ciclo y el inicio de otro, el paso de la Era de Piscis a la de Acuario, en la que los hombres abandonarán su agresividad, tornándose fraternales, reinará la paz entre las naciones, la humanidad se espiritualizará y el materialismo se convertirá solo en un mal recuerdo de un pasado bárbaro y sin luces.

Si estos anuncios responden o no a futuras y cercanas realidades, no lo sabemos a ciencia cierta. Indudablemente sí responden a profundos anhelos del corazón humano, el ansia de nuestra común humanidad de que esta manera de vivir, tan frívola e intrascendente, tan poco humana, cese para siempre de una vez por todas.

Dicen los estudiosos de la antigua ciencia astrológica que Acuario tiene ciertas características específicas, las cuales se reflejaran en la nueva era que se avecina. Entre ellas, la eliminación de las diferencias entre los sexos, que ahora asoma como la lucha por iguales condiciones para las mujeres, pero también, como la creciente y contestataria homosexualidad, que aparece en escena. Otra característica de Acuario es el florecimiento de la ciencia, de la tecnología, como expresión del desarrollo mental propio de ese Signo de aire, y también en este caso vemos como la ciencia se encamina a fabricar prodigiosos artefactos de destrucción como las “bombas que piensan”, los misiles guiados por computadora, las armas químicas y otras más. La inclinación por el pensamiento profundo, por lo espiritual, es otra característica, pero también el uso de artefactos explosivos para la matanza indiscriminada, los impulsos excéntricos hacia la destrucción del orden social, y otras cosas más.

Entonces, podemos darnos cuenta que, junto con lo bueno viene también lo malo y una Nueva Era no significa necesariamente que los hombres vamos a volvernos fraternales, afectuosos y bondadosos, súbitamente, por efecto de influencias cósmicas o divinas. Es una nueva utopía que ha nacido y debemos reflexionar que, para que la naturaleza humana evolucione y se espiritualice, son necesarios miles y miles de años, y todos los que tenemos algún grado de conciencia sobre el problema del egoísmo, como generador de todos los males, seamos teósofos o no, debemos trabajar para que esta comprensión llegue cada vez a círculos más amplios. Esta es la mejor manera para que se produzca el cambio fundamental en el corazón humano que ha sido descrito por la Sra. Radha Burnier, y otros eminentes teósofos del pasado, como una “regeneración humana”.

Julio Pomar Calderón.

Representante Presidencial de la Sociedad Teosófica en Perú

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